Pedro Domínguez
La irrupción del fentanilo como uno de los principales negocios del crimen organizado en México creó un nuevo triángulo dorado integrado por Baja California, Sonora y Sinaloa.
De acuerdo al informe Fentanilo no regulado en Norteamérica. Una perspectiva trilateral, este nuevo fenómeno de la geografía del narco se concentra en zonas urbanas, se beneficia de la integración económica entre México y Estados Unidos y está íntimamente ligado al tráfico de armas.
“En los tiempos del tráfico de heroína, el triángulo equivalente lo formaban Sinaloa, Durango y Chihuahua, estados fértiles para el cultivo de amapola. En la actualidad, el nuevo triángulo conformado por Baja California, Sonora y Sinaloa se basa en un modelo de producción que se beneficia de una robusta integración económica entre Estados Unidos y México, así como de décadas de experiencia acumulada de la organización criminal de Sinaloa y un modelo de producción que no depende del cultivo”, señala el documento publicado por la organización Global Initiative Against Transnational Organized Crime.
El estudio muestra que de los 4.7 millones de kilogramos de fentanilo incautados por el ejército desde 1990 hasta 2024, el 92 por ciento fue asegurado en estas tres entidades. En tanto, de los 31 millones de comprimidos asegurados en el mismo periodo, el 96 por ciento se decomisó en estos mismos estados.
Estas estadísticas se confirman incluso a nivel municipal pues las principales incautaciones de comprimidos de fentanilo se han hecho en: Culiacán, Tijuana, Opodepe, Mexicali, Ensenada, Cajeme, Puerto Peñasco, Nogales, Imuris y General Plutarco Elías Calles.
“La distribución geográfica de las incautaciones de fentanilo producido ilícitamente y el origen de las armas traficadas a México y recuperadas de escenas de crimen deja en evidencia que hay un nuevo «triángulo dorado» de criminalidad entre México y Estados Unidos, lo que subraya aún más los vínculos entre las muertes por sobredosis y los homicidios. Este «triángulo dorado» es mayoritariamente urbano”, agrega.
El informe hace especial énfasis en la importancia de Sonora en esta nueva ecuación, ya que comparte la mayoría de su frontera con Arizona, estado que ha sido señalado por las autoridades de Estados Unidos como el preferido de las bandas criminales para meter armas ilegales a México.
“Esto es significativo porque, según un análisis realizado por Stop US Arms toMexico (Alto a las armas de EE. UU. en México) basado en datos oficiales publicados por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, Arizona se ha convertido en «el estado preferido para el tráfico de armas hacia México».66 Texas sigue siendo más notable en cuanto al número total de armas de fuego rastreadas en escenas de crímenes mexicanos, pero la importancia de Arizona como origen ha crecido rápidamente”, explica.

