Carlos Narvaes
El posible desarrollo de un mega El Niño ha comenzado a generar preocupación entre científicos y expertos en clima debido a que algunos modelos meteorológicos ya lo comparan con el devastador fenómeno registrado en 1877, considerado uno de los eventos climáticos más severos de la historia moderna.
De acuerdo con especialistas, este fenómeno podría alcanzar una intensidad “fuerte o muy fuerte”, provocando condiciones extremas en distintas regiones del planeta.
Entre los principales riesgos que se han señalado destacan olas de calor intensas, sequías prolongadas, pérdida de cultivos, incendios forestales y la aparición de plagas asociadas a las altas temperaturas.
El evento de 1877 es recordado por sus graves consecuencias humanitarias. Diversos estudios históricos relacionan aquel mega El Niño con sequías severas y crisis alimentarias que afectaron a millones de personas en distintas partes del mundo.
Algunos análisis estiman que el impacto indirecto de aquel fenómeno contribuyó a la muerte de cerca del 4% de la población mundial de la época.
Aunque la posible llegada de este mega El Niño ha encendido las alertas, la discusión continúa dentro de la comunidad científica. La Organización Meteorológica Mundial informó el pasado 24 de abril de 2026 que todavía no existe una confirmación oficial para catalogarlo como un evento extremo o peligroso, aunque reconocen que las condiciones oceánicas y atmosféricas continúan bajo vigilancia.
Expertos señalan que América Latina podría convertirse en una de las regiones más afectadas si el fenómeno logra consolidarse. En Centroamérica se prevén riesgos de sequías severas que afectarían la agricultura y el suministro de agua, mientras que en países como Perú, Ecuador y el sur de Brasil podrían registrarse lluvias torrenciales e inundaciones.
En México, científicos advierten que el Pacífico mexicano podría enfrentar una temporada de huracanes más intensa debido a la combinación entre el mega El Niño y el calentamiento global. También existe preocupación por posibles sequías severas en varios estados del país, especialmente en regiones del norte y noroeste.
Por ahora, los especialistas no han establecido una fecha exacta para la llegada del fenómeno, aunque las proyecciones climáticas apuntan a que podría desarrollarse entre finales de 2026 y parte de 2027. Mientras tanto, organismos internacionales mantienen monitoreo constante ante el temor de que el planeta enfrente uno de los eventos climáticos más extremos de las últimas décadas.

