Opinión de Tercer Piso
La presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido caminar sobre la cuerda floja del huachicol fiscal con paso medido. Frente a la estimación de 600 mil millones de pesos que soltó la procuradora fiscal Grisel Galeano, la presidenta optó por levantar el dedo de la prudencia: “no hay un dato oficial”. La frase pesa más de lo que parece. Es una forma de recordarle al gabinete —y al país— que los números no son para alimentar titulares, sino para sostener credibilidad. Édgar Amador, secretario de Hacienda, acompaña la estrategia con una cifra más concreta: 16 mil millones en querellas judicializadas, pero sin aventurarse a decir cuánto más podría esconder el universo fiscal. La consigna es clara: menos especulación, más control del discurso.
Mientras tanto, en Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya juega su propia partida contable. Los partidos políticos del estado pasaron dos meses esperando sus prerrogativas, un retraso que sumó 30 millones de pesos entre septiembre y octubre. Rocha aseguró que ya se “saldó el recurso”, aunque los números cuentan otra historia: sólo se cubrió la mitad. El resto, 15 millones de pesos, sigue en la lista de pendientes. En política, los tiempos del dinero también marcan los ritmos de la lealtad.
En Mazatlán, donde el oleaje político nunca descansa, las tensiones parecen venir del lado menos esperado: el de las mujeres. Dicen que la alcaldesa Estrella Palacios ha tenido roces con algunas directoras y regidoras, incluso con quienes no militan en su partido. Las versiones apuntan a choques por formas de trabajo y decisiones que se leen como “fuego amigo”. Quizá sólo falte una conversación franca… o quizá sobre el mar de la política, cada quien está abogando hacia su propio puerto.
En Angostura, el PRI se alista para su enésimo intento de renovación. Con Kenia Camacho lista para tomar protesta como presidenta y Gerardo Urías en la secretaría, el tricolor local intenta mostrarse con rostro nuevo, aunque el libreto suene conocido: reorganizar la casa rumbo al proceso electoral. Habrá que ver si esta vez la maquinaria logra encenderse sin mirar al retrovisor.

